NUEVAS AREAS GEOGRAFICAS DE ENFOQUE PARA FinCEN

En cumplimiento de sus funciones de anti-lavado y antiterrorismo, la dirección de Financial Crimes Enforcement Network o FinCEN, por sus siglas en inglés, dependiente del Departamento del Tesoro, anunció la ampliación de las áreas geográficas de enfoque conocidas como Geographic Targeting Orders o GTO. Estas órdenes requieren que las compañías aseguradoras de títulos inmobiliarios (Title Insurance Companies) en EE.UU. identifiquen a las personas físicas beneficiarias de empresas o entes jurídicos utilizados en las compras en efectivo de inmuebles residenciales dentro de las siguientes seis áreas metropolitanas:

  1. Todos los barrios de la ciudad de Nueva York;
  2. Condados de Miami-Dade, Broward, y Palm Beach en Florida;
  3. Condado de Los Angeles en California;
  4. Condados de San Francisco, San Mateo, y Santa Clara en California;
  5. Condado de San Diego en California;
  6. Condado de Bexar, que incluye la ciudad de San Antonio en Texas.

De acuerdo a la FinCEN, aproximadamente el 30% de las transacciones en estas áreas geográficas han involucrado compras de inmuebles residenciales por una persona física o por un representante de un ente jurídico cuyo beneficiario es una persona física que ha sido sujeta de reportes previos de actividad sospechosa. Anteriormente, la FinCEN sólo enfocaba sus actividades en las áreas geográficas de Manhattan y del condado de Miami-Dade. Para los efectos de esta nueva orden, se consideran las compras en efectivo de inmuebles residenciales valuados en un mínimo de $500,000 dólares en el condado de Bexar, de $1,000,000 en los condados de la Florida, de $1,500,000, en los barrios de Nueva York con excepción de Manhattan cuyo valor mínimo está fijado en $3,000,000 millones de dólares. Para el resto de las áreas metropolitanas en California, el valor mínimo de las compras es de $2 millones de dólares.

 

Publican Exenciones para 2017

En Rev. Proc. 2016-55 el IRS anunció, entre otras cosas, las cantidades de las exenciones anuales relativas a los impuestos sobre donaciones y herencias en EE.UU. Ellas son:

  • Para la exención anual individual relativa al impuesto sobre donaciones, $14,000 por beneficiario
  • Para la exención individual de por vida relativa al impuesto sobre donaciones y al impuesto sobre herencias, la cantidad se incrementa a $5,490,000
  • Para la super exclusión anual por donaciones hechas a cónyuges que no sean ciudadanos, la cantidad se incrementa a $149,000

Haga click aquí para ver la publicación oficial.

Como siempre, si tienen preguntas o dudas, favor de contactarnos.

 

Reduce Tu Impacto Fiscal al Repatriar Tu Inversión Inmobiliaria en EE.UU.

En los últimos días he estado preparando la plática que impartiré la próxima semana en el Serial Fiscal San Marcos 2014, en Aguascalientes, y entre los temas a tratar será el de compartir estrategias de protección de activos y cómo reducir impuestos al invertir en EE.UU., por lo que quiero compartir una de esas estrategias en este espacio.

Cuando un extranjero no residente invierte en un inmueble en EE.UU., ya sea para uso personal o comercial, y ha llevado a cabo debidamente la adquisición de inmuebles a través de empresas por acciones extranjeras, las cuales a su vez pueden ser o no dueñas de corporaciones americanas que adquieren directamente los inmuebles en Estados Unidos, el inversionista extranjero puede deshacerse de su inmueble no mediante la venta del inmueble, sino mediante la venta de las acciones de la empresa o corporación extranjera en una jurisdicción en la que no se cause ningún impuesto. Al hacer esto, el extranjero no residente lleva a cabo una operación que no está sujeta a impuestos en Estados Unidos y por lo tanto libre del impuesto sobre la renta o “income tax”. Pero uno se preguntará; ¿quién estaría dispuesto a comprar esas acciones que traen consigo una carga fiscal implícita la cuál será cada vez mayor cuando eventualmente se venda directamente el inmueble? La respuesta es que hay muchos interesados, y por muy diversas razones. Hay quienes lo hacen por no tener acceso a financiamiento en Estados Unidos, y hay quienes lo hacen, residentes o ciudadanos en su mayoría, como parte de sus programas de inversión, generalmente sin costo alguno, y frecuentemente, sin utilizar su propio dinero.

Un ejemplo de lo anterior es cuando un residente o ciudadano adquiere un financiamiento para la compra de las acciones de la empresa extranjera propiedad de un extranjero no residente, las cuales compra a un valor menor del de mercado, pero mayor al valor que el extranjero recuperaría después de impuestos, reduciendo en consecuencia la obligación fiscal del vendedor. Posteriormente, el comprador lleva a cabo la nacionalización o conversión de la corporación extranjera a través de un proceso conocido como “domestication” y elige el tratamiento fiscal del “subcapítulo S”. El pago del financiamiento bancario se lleva a cabo con los ingresos generados por el arrendamiento del inmueble. Transcurrido un tiempo considerable, digamos 10 años, el inmueble generalmente habrá incrementado su valor, y el inversionista americano vende el inmueble a su nuevo valor de mercado, se pagan los impuestos sobre la renta correspondientes, y se recupera una utilidad sin haber invertido un solo centavo de su propio dinero. He aquí lo atractivo de esta estrategia para el comprador.

Para aclarar el ejemplo anterior, supongamos que un extranjero no residente es dueño de un edificio de departamentos en Estados Unidos que adquirió en $5,000,000 de dólares a través de una empresa por acciones extranjera. El edificio es el único bien propiedad de la empresa extranjera. Ahora el dueño ha decido deshacerse del inmueble pero no quiere tener que pagar la totalidad de los impuestos sobre la renta correspondientes que serían del 35% aproximadamente. En esta situación, el extranjero no residente encuentra un comprador, que es residente o ciudadano, dispuesto a celebrar la operación y le propone vender, fuera de Estados Unidos, las acciones de la empresa extranjera que es dueña del edificio de departamentos en Estados Unidos. A la fecha, el valor de mercado del edificio es de $10,000,000, y por el cual el extranjero tendría que pagar a su venta un impuesto de $1,750,000 a la tasa corporativa aplicable del 35%. A su vez, el comprador ofrece comprar no a $10,000,000, sino a $9,000,000 o la cantidad que se hubiere negociado, ya que sabe que si el extranjero vende el inmueble en lugar de las acciones, sólo recuperaría un máximo $8,250,000 dólares. En consecuencia, el vendedor extranjero acepta vender las acciones de la empresa extranjera fuera de Estados Unidos. Asimismo, el comprador tiene la seguridad que puede adquirir un financiamiento por esos $9,000,000, o ya lo tiene arreglado. El pago del financiamiento obtenido, se hace con la renta del inmueble. Por su parte, el comprador, al adquirir las acciones de la empresa extranjera inicia el proceso de convertir a la empresa extranjera en una empresa americana y elige su nuevo tratamiento fiscal. Al paso de 10 años, o del término de la hipoteca o financiamiento obtenido, el inmueble ha incrementado su valor a $15,000,000, y el comprador decide vender el inmueble en su valor de mercado. Se liquida la hipoteca o financiamiento de los $9,000,000, y se obtiene una cantidad líquida de $6,000,000. Asimismo, después de haber hecho todos los ajustes y deducciones correspondientes, existe una utilidad realizada de $10,000,000 ya que la base fiscal en que se adquirieron las acciones, que es igual al precio de compra original del inmueble mas no al precio pagado por las acciones, es de $5,000,000. En tal virtud, el impuesto sobre la renta o “income tax” correspondiente sería la cantidad de $1,500,000 dólares a la tasa de “capital gains” promedio, es decir, 15% sobre la utilidad. La utilidad neta al comprador después de impuestos, sin haber invertido un centavo de su dinero, es de $4,500,000 dólares. Este ejemplo presupone muchas variantes, incluyendo la disponibilidad de un comprador con la suficiente capacidad económica y financiera, pero sirve para demostrar alternativas para el inversionista extranjero que quiere repatriar su inversión pagando menos impuestos en Estados Unidos. La conveniencia de esta estrategia la tiene que considerar el inversionista en función también de las obligaciones fiscales en su país de origen.

En otras ocasiones, si el extranjero ya invirtió o compró inmuebles en Estados Unidos en otra forma distinta a las referida, es necesario tener cuidado extremo en la elección del asesor profesional ya que tiene que ser alguien que entienda cómo opera en detalle la aplicación de FIRPTA (Foreign Investment in Real Property Tax Act) y su reglamento, y las demás disposiciones fiscales a efecto de poder evitar el reconocimiento y pago del impuesto sobre la renta o “income tax” cuando se haga la reestructuración de la titularidad del inmueble para eliminar el impuesto hereditario, y no causar de igual forma el impuesto sobre donaciones, o cualquier otro.

Como siempre, si tienen alguna pregunta o comentario, los pueden dejar más abajo.

Donaciones de Extranjeros a Ciudadanos y Residentes de Estados Unidos

Anteriormente escribimos respecto a las obligaciones fiscales de los residentes extranjeros que hacen donaciones de bienes o activos ubicados en Estados Unidos. Hoy tocaremos el tema de las obligaciones de los ciudadanos y residentes extranjeros de Estados Unidos que reciben donaciones de extranjeros fuera de Estados Unidos.

Para que un extranjero no residente no esté obligado al pago del impuesto federal sobre donaciones en EE.UU., es necesario que la transferencia gratuita del bien, ya sea real, jurídica, o virtual, se lleve a cabo por una persona física, o por una masa hereditaria, o por un fideicomiso extranjero, fuera del territorio americano mientras el bien o activo también se encuentre fuera de sus fronteras.

Sin embargo, es muy común que padres o familiares residentes en el extranjero, así como sus masas hereditarias en algunos casos, hagan regalos a sus hijos o parientes americanos. Si bien estas transferencias no gravan a los donantes o masas hereditarias extranjeras, los donatarios o beneficiarios que residen en EE.UU. deben de cumplir en ciertas ocasiones con distintas obligaciones informativas bajo el riesgo de recibir multas y sanciones económicas.

Así las cosas, cuando un ciudadano americano o residente extranjero, y aquí debemos de considerar también a aquellos extranjeros sin visa, o con visa, ya sea de inversionista, de trabajo, o de cualquier otro tipo, aún aquellos que no están obligados al pago del impuesto sobre la renta o “income tax” por haber ejercido la excepción de “conexión más próxima”, o bien por haberse acogido a los beneficios del Tratado para Evitar la Doble Imposición Fiscal que su país de origen tenga celebrado con Estados Unidos, deben de informar y declarar anualmente, a más tardar el día 15 de abril del año siguiente, todas las transferencias, regalos, o ingresos a título gratuito que hayan recibido en el año calendario anterior, que excedan la suma de $100,000 dólares provenientes de personas físicas, masas hereditarias, o fideicomisos extranjeros. Es decir, se deben declarar cada una de las donaciones recibidas en el año que conjuntamente sumen más de $100,000 dólares.

Esta declaración se debe hacer independientemente de quién haya hecho la transferencia gratuita. Es decir, no se limita exclusivamente a familiares ni a personas físicas, sus herencias o fideicomisos extranjeros, ya que en el caso de que las transferencias provengan de personas morales, el límite mínimo para hacer la declaración se ve reducido a la cantidad de $15,102 para este año.

Cuando las transferencias provengan de personas morales o de fideicomisos extranjeros, existe también la obligación de pagar el impuesto sobre la renta o “income tax” por parte del beneficiario cuando éste reciba cualquier cantidad. Estas declaraciones deben presentarse en la forma 3520.

Por último, las penas que se incurren por no presentar la declaración a tiempo, o habiéndose presentado a tiempo, ésta se encuentra incompleta o incorrecta, serán inicialmente una multa de $10,000 dólares o el 5% del valor de lo transferido gratuitamente, lo que sea mayor, por cada mes que transcurra de la fecha en que debió hacerse la declaración hasta un máximo de 25%. Para el caso de transferencias provenientes de fideicomisos extranjeros la multa inicial es de $10,000 o el 35% del valor de la cantidad transferida, lo que sea mayor.

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Sácale La Vuelta Al Impuesto Hereditario Si Inviertes en Estados Unidos

Frecuentemente se presenta la pregunta de qué puede hacer un inversionista extranjero no residente con activos e inversiones ubicados en Estados Unidos para evitar el pago del impuesto sobre herencias que éste país impone a los extranjeros al momento de su muerte. Como hemos mencionado en otros artículos anteriores, existen varias formas dependiendo del tipo de activo o inversión ubicada en EE.UU. pero la forma ideal es a través de un fideicomiso extranjero aunada a una compañía de responsabilidad limitada mejor conocida como Limited Liability Company o LLC.

Sin embargo, debido a diferentes disposiciones de la legislación fiscal en Estados Unidos, y a las condiciones específicas y acontecimientos anteriores a la adquisición de la inversión por cada inversionista, la creación de un fideicomiso extranjero no siempre resulta en la solución ideal. Por ello, frecuentemente se deben utilizar empresas por acciones extranjeras a las cuales la legislación americana les reconoce expresamente personalidad jurídica distinta de la de sus dueños.

El problema más común que representa la utilización de empresas por acciones extranjeras para detentar activos e inversiones en EE.UU. por dueños extranjeros, es la sujeción de los ingresos que en su momento se generen por esos activos e inversiones al pago, ya no del impuesto sobre herencias, sino al impuesto sobre la renta o “income tax”, ya que en su momento la tasa corporativa del 35% pudiera ser mayor a la tasa individual aplicable al dueño extranjero. Sin embargo, en ocasiones, la utilización de esas empresas por acciones extranjeras, es la única opción para corregir la titularidad de inmuebles, o bien, porque el inversionista latinoamericano no acostumbra a comprar y vender en forma sucesiva los inmuebles que utiliza para uso personal, contrario a lo que sucede en la cultura de los americanos.

Volviendo a la forma ideal de ostentar la propiedad de activos e inversiones ubicados en Estados Unidos por extranjeros no residentes para evitar el pago del impuesto sobre herencias, ésta es la utilización de un fideicomiso extranjero siempre y cuando esos dueños extranjeros no residentes no mantengan alguna incidencia de propiedad, control, o beneficio respecto de los bienes aportados al fideicomiso. Esto quiere decir, en principio, que el fideicomiso o trust extranjero debe ser irrevocable y que el que aporta los bienes no puede beneficiarse de ellos. Tradicionalmente, para mantener una supervisión respecto de los bienes aportados al fideicomiso se instituye en el instrumento correspondiente la figura del “trust protector”, o bien, se crea un “private trust company” que se utiliza como fiduciario o “trustee” con la participación, en ocasiones, de “trustees” independientes.

Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, el dueño extranjero no participa en la administración de los bienes aportados, o bien, insiste en querer ser beneficiario de los mismo, por lo que, como única alternativa, queda entonces la necesidad de crear el fideicomiso extranjero en una jurisdicción extranjera cuya legislación no admita reclamaciones de acreedores en contra del fiduciario, del fideicomiso, ni en contra de los beneficiarios. Aunado a esto, es imperativo que el que crea el fideicomiso no pueda revocar el fideicomiso en forma alguna y el fideicomiso no esté obligado a pagar ninguna obligación fiscal del dueño en su calidad de beneficiario, entre otros requisitos, para que los bienes aportados no queden incluidos en la masa hereditaria del dueño extranjero ubicada en EE.UU. y por tanto, se excluyan del pago del impuesto sobre herencias.

Desde luego, la creación de un fideicomiso extranjero y la jurisdicción en que se ubique depende directamente de los objetivos y deseos de su dueño.

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Solución Alternativa a la Planeación Fiscal-Patrimonial de Extranjeros en Estados Unidos

Existen ocasiones en que la planeación fiscal-patrimonial de extranjeros con inversiones en Estados Unidos no es suficiente para eliminar los impuestos de transferencia, sean hereditarios, sobre donaciones, o sobre transferencias a terceras generaciones, o bien, la recomendación o conclusión de la planeación presenta una estrategia compleja y costosa.

La solución más efectiva para el pago de los impuestos hereditarios en Estados Unidos siempre ha sido el seguro de vida. El seguro de vida es el instrumento o herramienta financiera ideal ya que el mismo hecho que detona el pago del impuesto, también detona el pago del seguro: la muerte del asegurado. Aunado a lo anterior, el hecho de que los beneficios económicos de dichas pólizas no causan el impuesto sobre la renta para los beneficiarios, y cuando las pólizas se protegen por un “trust” o fideicomiso conocido por sus siglas en inglés ILIT (Irrevocable Life Insurance Trust) dichos beneficios también pueden ser excluidos de la masa hereditaria o del patrimonio del asegurado. Todo esto hace que el seguro de vida sea tan buscado y utilizado para los fines anteriores.

Sin embargo, con los incrementos de valor acelerados de los activos e inversiones de muchos inversionistas extranjeros, las cantidades de seguros que se requieren obtener cada vez son mayores, y por tanto, las primas que hay que pagar también. En virtud de esto, ¿qué puede hacer el extranjero cuyo pago del impuesto hereditario está proyectado en varios millones de dólares al momento de su muerte?

En principio, este tipo de inversionista es el que requiere algún tipo de planeación fiscal-patrimonial la cual puede o no resultar de su agrado dependiendo de si tiene que rendir el control de sus inversiones o activos a terceras personas, las cuales en la mayoría de las veces no son familiares, o bien por no resultar efectivas porque las estrategias fueron creadas bajo sistemas jurídicos civiles a las cuales la ley o la jurisprudencia en Estados Unidos no les reconoce la protección legal que se pretende, o bien, porque la complejidad de la estrategia requiere demasiado dinero, tiempo o atención por parte de su dueño. En estos casos, hay que volver a la pregunta obligada por el título de este artículo ¿qué solución alternativa existe para los inversionistas extranjeros que no quieren planear, o no están satisfechos con los resultados que ofrece la planeación fiscal-patrimonial?

Como se podrán imaginar, la respuesta es el seguro de vida. Sin embargo, hay que agregar que para estos inversionistas la respuesta completa es el seguro de vida comprado a través de programas de financiamiento de primas. Desde que escribí el primer artículo sobre el tema, mi opinión al respecto ha cambiado o evolucionado.

Anteriormente, era de la opinión que el financiamiento de primas era viable para personas que requerían coberturas de seguro a partir de $10 millones de dólares y el punto ideal se ubicaba por arriba de los $25 millones de cobertura. Sin embargo, debido a la persistencia de las tasas de interés bajas y de la creación de nuevos tipos de pólizas de seguros en Estados Unidos, considero que el inversionista extranjero puede aprovechar estos programas de financiamiento cuando la cobertura necesaria para cubrir el pago de los impuestos hereditarios al momento de su muerte requiera el pago de primas que excedan los $250,000 dólares anuales, aunque los programas hoy día consideran el financiamiento del asegurado a partir de una prima de $100,000 dólares anuales y las tasas de interés fluctúan entre el 2.0 % y el 5.35% dependiendo de la aseguradora y del banco con quien tengan establecido el programa respectivo. En ocasiones, las aseguradoras permiten que el banco del asegurado sea quien facilite el financiamiento.

Generalmente, los programas de financiamiento de primas de seguro requieren que se haga no tan sólo una evaluación médica, sino también una evaluación financiera en la que se demuestre la necesidad de la cobertura y la capacidad de otorgar garantías prendarias sobre portafolios de inversión o en efectivo y sobre la póliza misma por los primeros años de la póliza, las cuales son liberadas con posterioridad y antes de que se liquide el préstamo con los fondos que ha acumulado la póliza, o bien con fondos propios del asegurado.

Es el caso, que algunos inversionistas extranjeros acaban pagando el 2.0% anual sobre el valor acumulado de las primas anuales por un período de 15 años, a veces menos, al cabo del cual se toma una porción del valor acumulado por la póliza y se paga el préstamo original al banco. A partir de ese momento, el asegurado queda como único dueño de la póliza la cual sus beneficiarios podrán cobrar y cubrir el pago de los impuestos hereditarios en su momento.

Como siempre, si tienen alguna duda o comentario, desean mayor información respecto a este tema, o bien, quisieran saber cómo se verían los números para un caso específico, nos pueden contactar a través de la forma de contacto a continuación.