Sácale La Vuelta Al Impuesto Hereditario Si Inviertes en Estados Unidos

Frecuentemente se presenta la pregunta de qué puede hacer un inversionista extranjero no residente con activos e inversiones ubicados en Estados Unidos para evitar el pago del impuesto sobre herencias que éste país impone a los extranjeros al momento de su muerte. Como hemos mencionado en otros artículos anteriores, existen varias formas dependiendo del tipo de activo o inversión ubicada en EE.UU. pero la forma ideal es a través de un fideicomiso extranjero aunada a una compañía de responsabilidad limitada mejor conocida como Limited Liability Company o LLC.

Sin embargo, debido a diferentes disposiciones de la legislación fiscal en Estados Unidos, y a las condiciones específicas y acontecimientos anteriores a la adquisición de la inversión por cada inversionista, la creación de un fideicomiso extranjero no siempre resulta en la solución ideal. Por ello, frecuentemente se deben utilizar empresas por acciones extranjeras a las cuales la legislación americana les reconoce expresamente personalidad jurídica distinta de la de sus dueños.

El problema más común que representa la utilización de empresas por acciones extranjeras para detentar activos e inversiones en EE.UU. por dueños extranjeros, es la sujeción de los ingresos que en su momento se generen por esos activos e inversiones al pago, ya no del impuesto sobre herencias, sino al impuesto sobre la renta o “income tax”, ya que en su momento la tasa corporativa del 35% pudiera ser mayor a la tasa individual aplicable al dueño extranjero. Sin embargo, en ocasiones, la utilización de esas empresas por acciones extranjeras, es la única opción para corregir la titularidad de inmuebles, o bien, porque el inversionista latinoamericano no acostumbra a comprar y vender en forma sucesiva los inmuebles que utiliza para uso personal, contrario a lo que sucede en la cultura de los americanos.

Volviendo a la forma ideal de ostentar la propiedad de activos e inversiones ubicados en Estados Unidos por extranjeros no residentes para evitar el pago del impuesto sobre herencias, ésta es la utilización de un fideicomiso extranjero siempre y cuando esos dueños extranjeros no residentes no mantengan alguna incidencia de propiedad, control, o beneficio respecto de los bienes aportados al fideicomiso. Esto quiere decir, en principio, que el fideicomiso o trust extranjero debe ser irrevocable y que el que aporta los bienes no puede beneficiarse de ellos. Tradicionalmente, para mantener una supervisión respecto de los bienes aportados al fideicomiso se instituye en el instrumento correspondiente la figura del “trust protector”, o bien, se crea un “private trust company” que se utiliza como fiduciario o “trustee” con la participación, en ocasiones, de “trustees” independientes.

Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, el dueño extranjero no participa en la administración de los bienes aportados, o bien, insiste en querer ser beneficiario de los mismo, por lo que, como única alternativa, queda entonces la necesidad de crear el fideicomiso extranjero en una jurisdicción extranjera cuya legislación no admita reclamaciones de acreedores en contra del fiduciario, del fideicomiso, ni en contra de los beneficiarios. Aunado a esto, es imperativo que el que crea el fideicomiso no pueda revocar el fideicomiso en forma alguna y el fideicomiso no esté obligado a pagar ninguna obligación fiscal del dueño en su calidad de beneficiario, entre otros requisitos, para que los bienes aportados no queden incluidos en la masa hereditaria del dueño extranjero ubicada en EE.UU. y por tanto, se excluyan del pago del impuesto sobre herencias.

Desde luego, la creación de un fideicomiso extranjero y la jurisdicción en que se ubique depende directamente de los objetivos y deseos de su dueño.

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